domingo 7 de marzo de 2010

Descalza en el concierto



El jueves por la tarde fui al concierto de El Sueño de Morfeo en la discoteca Oshum de Barcelona. La discoteca en sí es sitio habitual del pijerio de la ciudad, y al llegar me asustó ver a tanto mozo trajeado y tanta chavala en traje de boda. Pero por suerte, iban de cena (también es restaurante)
Los seguratas no tenían muy claro cómo hacer las colas y nos hicieron pasar por mayores/menores de edad. Mientras la gente guapa que iba a la fiesta Movistar podía ir pasando. Al final, a una de las chicas que pasan lista (sólo sirven para eso) se le ocurrió que podíamos hacer dos colas: la de gente con entrada/que la iban a comprar y la gente que iba invitada por lista (40, Warner...)

Una vez habían pasado todos los vips, abrieron puertas. Me sorprendió encontrarme la sala vacia: todos estaban en el reservado de arriba. Lo que nos dejaba al público en primera fila, pegado a la valla que estaba a dos metros del escenario. Y sin apretujones. Lo que significaba que yo podría sacarme los botines disimuladamente en cuánto me dolieran :) La chica de al lado también iba sola, y nos pusimos a hablar hasta que empezó el concierto, a eso de las 22.15.
Salieron los tres, era un concierto en formato acústico, por lo que había tres taburetes en el escenario.
Tocaron canciones de todos sus álbumes, muy acústico y de forma diferente a cómo suenan en el disco. Pensaba oír un montón de gritos y nada, todo genial.
Se mostraron en todo momento muy cercanos con el público (incluso Raquel, que tiene fama de ser bastante borde), subiendo a dos chicos al escenario y a una chica para que les hiciera una foto.
Tan acústico fue que David y Juan dejaron sola a Raquel con la guitarra para el "Esta soy yo" (una de mis favoritas)

Y al final, en el bis, se atrevieron con la canción de Kelly Clarkson "Breakaway", que titularon Escaparé. No podía faltar la canción "Para toda la vida", para la que se pusieron todos en una especie de plataforma central. Como la canción era movida, Raquel no dudó en sacarse los altisimos tacones (¡ya no era la única que iba descalza!) y quedarse descalza en el escenario, dando botes como todos nosotros


Veredicto: salí encantada del concierto (muy a mi pesar, por la parte que toca a Raquel). Tengo ganas de repetir.